El barrio cerrado está emplazado en un hábitat natural, sobre 90 has exclusivas, de las cuales la mitad se han destinado a espacios comunes con un lago artificial que ocupa 12 has.
El lago, fuente de inspiración del planteo, invita a disfrutarlo desde sus diferentes recursos y propuestas: por medio de actividades acuáticas y deportivas, a través de la contemplación desde sus miradores y muelles o simplemente recorriendo su paseo peatonal.